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viernes, 5 de julio de 2013

LO ABYECTO: UNA FORMA DE RELACIONARSE CON EL CUERPO




Introducción

En este Pequeño estudio pretendo analizar el cuerpo como una forma de arte. ¿Qué pasa cuando se presenta un cuerpo no como objeto sino como arte? El lado Erótico fetichista ya no resulta atractivo y en su lugar produce miedo e intimida. La Vulva o el Pene son imágenes agresivas pero llenas de cargas simbólicas que el artista emplea de forma transgresora para devolverla a la sociedad. Según Marga Van Mechelen “La Abyección se conecta con las fases del proceso constitutivo: oral, anal y genital. Esas aberturas del cuerpo humano funcionan como borde entre lo que pertenece al cuerpo y lo que, por incumbir al mundo exterior, debe ser considerado un objeto. Kristeva distingue tres categorías de cosas que, según las circunstancias socio-culturales, se consideran abyectas: comida/residuos (oral), desechos corporales (anal), y signos de la diferencia sexual (genital). De modo casi literal, vemos estas categorías en las obras de arte, antes mencionadas”
En base a este  análisis realizaré un breve ensayo que tiene dos subtemas; el primero de ellos es un breve marco histórico del arte abyecto que pretende contextualizar de donde provienen los orígenes, el segundo subtema procura dar una escueta mirada de cómo tres artistas se apropian del cuerpo femenino para reivindicar una forma de lucha a través del arte

Breve contexto histórico del arte abyecto

Según  el diccionario de la lengua española abyecto es lo rechazado, lo expulsado; este significado permite comprender que lo denominado abyecto es un concepto del cual se desprende una reacción  humana de asco y  repugnancia, sensaciones que  en las manos de un artista pueden llegar a tomar ribetes de una frontera entre el ser humano y el mundo de lo rechazado lo marginado y lo horrible. Todo  sistema social se dota,  a sí mismo de una estructura de control, que le ayude a mantener el orden moral instaurado, es decir, sublima lo que no es aceptado por la sociedad.
“El arte corporal no es en ningún caso una nueva receta artística destinada a inscribirse en una historia de arte fracasado. El arte corporal es exclusivo, arrogante, intransigente. No mantiene relaciones con ninguna forma supuestamente artística si de entrada no es declarada sociológicamente o de forma crítica. El arte corporal derriba, rechaza y niega la totalidad de los pasados valores estéticos y morales  inherentes a la práctica artística, ya que la fuerza del discurso debe reemplazar a cualquier otro presupuesto del arte. Primer Manifiesto de Arte Corporal (París, 20 de diciembre de 1974), en Art corporel, gale´ria stadler, París, enero de 1975. Recogido por F. Pluchart, L’art corporel,pp. 60-61”
Desde mi punto de vista el autor se refiere en este párrafo, al seno del nacimiento de esta forma de crear, que rompió con cánones estéticos que hasta ese momento eran reconocidos.  En el texto se afirma que esta forma de hacer arte  nace producto del disgusto,  la molestia de muchos artistas por el rumbo que había adquirido hasta ese momento  la creación artística,  la que se encontraba orientada hacia lo decorativo, situación que producía un aislamiento del arte con respecto a la sociedad, donde no se lograba registrar la enfermedad de la sociedad o simplemente no permitía que el arte denunciara los conflictos  subyacentes. Entonces podríamos decir que el arte corporal y todo lo que deriva de él se produce como la cura para la enfermedad de la sociedad, que en ese momento histórico no podía no ser reconocida,  los conflictos sociales estaban en todas partes en desórdenes callejeros, discusiones políticas y culturales del año 1968.
“También habría que resaltar el hecho de que los artistas norteamericanos partieron por lo común de conceptos de creación artística próximos al mínimal y al conceptual, y que los europeos, sin duda influidos por los accionistas vieneses, realizaron trabajos corporales en los que predominan los aspectos dramáticos, masoquistas y sadomasoquistas no ajenos, por otra parte, a las relecturas de Sigmund Freud.[1]
Respecto a la relación de lo abyecto con el psicoanálisis podemos decir que  lo abyecto como categoría estética se inspira en la noción psicoanalítica de abyección, tal como la formula Julia Kristeva en su obra Poderes de la perversión[2], describe la expulsión de lo considerado abyecto como una condición necesaria para la formación sexual, psicológica y social de la identidad. En palabras más simples la niña o el niño deben renunciar a una parte de si para transformarse en “yo” un ser más autónomo, donde se debe aprender que la caca, la orina y el vómito son sustancias sucias y no objetos de placer. En esta etapa la madre o cuidadora juega un papel importante ya que es quien le enseña que estas sustancias son sucias, además de enseñar lo relativo al aseo personal, pero incluso la madre a  su vez también es un objeto que el hijo debe ir abandonando.
Posteriormente  según Foster, lo abyecto manifiesta la fragilidad del pasaje temporal entre el cuerpo materno y la ley del padre. el arte abyecto, permite la reflexión artística sobre el cuerpo, esto es: Analizando el cuerpo violado, tanto en el sentido quebrado o en lo profano, representado a través de residuos de violencia, restos de heridas físicas, vestigios de dramas psíquicos emocionales y de forma general situaciones e insatisfacciones al modelo establecido. En palabras  del propio Foster, “a esta luz, el movimiento de la mierda en el arte contemporáneo puede pretender  una inversión simbólica de este primer paso en la civilización, de la represión de lo anal y lo olfativo. Como tal, puede también pretender una inversión simbólica de la visualidad fálica del cuerpo erecto como modelo primario de la pintura y la escultura tradicionales: la figura humana como a la vez tema y marco de representación en el arte occidental
Sin profundizar mucho en este tema, se puede decir que, durante los noventas y en la actualidad el arte realizado a través del cuerpo, partió de la hipótesis de que el arte no puede ser imaginado en términos de asepsia formal, sino como lugar en el que los artistas deben enfrentarse con el sexo, la agresividad, la represión y la muerte.

Apropiación del cuerpo: mirada femenina

Analizando el tema del cuerpo como expresión de arte, no puedo pasar por  alto el trabajo de artistas mujeres, que impusieron una mirada del cuerpo a través de su quehacer, especialmente en momentos donde se instala el feminismo a partir de la diferenciación de género y críticas hacia un discurso que solamente tenía la visión masculina, además cuestionando la representación del cuerpo femenino a lo largo de la historia. Cuestionar  el uso del cuerpo de la mujer es uno de los temas utilizados para construir otra forma de mirar el cuerpo y su relación con él. Tomare tres artistas que profundizaron el tema, cuestionando la objetualización que se hace del cuerpo femenino y de los roles de subordinación, la dependencia de la iniciativa y la acción masculina. Cada una de estas artistas, desde su visión fue capaz de establecer un discurso que se convirtió en un espacio simbólico en el quehacer de la mujer, donde se pretende  romper con la visión estereotipada  que la sociedad  en general ejerce con las mujeres,  como objeto de placer y los cánones de belleza que se imponen a través de los medios de comunicación.
El primer caso es el de  Carolee Schneemann artista plástica que es conocida por instalar el tema femenino centrado en la sexualidad y el orgasmo. Ella inicia su trabajo en los 70, debemos tener en cuenta que durante esa época el tema femenino no se encontraba situado como en la actualidad, podríamos decir entonces que ella desde el mundo de las artes contribuyo y pudo ser un factor determinante en el tema de la liberación femenina y del arte feminista a partir del cuerpo. Su discurso se sitúa en el cuerpo femenino centrado en la investigación personal que ella construyo, en torno a lo tradicional de lo falocentrico[3] del arte y lo que se tiene del cuerpo femenino como objeto y fetiche. Esta artista plantea “He pensado sobre mi  vagina en muchas maneras… físicamente, conceptualmente, como forma escultórica, como referente arquitectónico, la fuente de conocimiento sagrado, éxtasis, el pasaje del nacimiento, transformación”. Carolee, cuestionó directamente algo que por  siglos ha  existido, y es la visión estructurada en torno al falo, que imagina la vulva como algo bello, consideremos  que en la historia del arte lo femenino está tocado con mucha delicadeza y como objeto de los hombres para satisfacer su sexualidad, comprendiendo esta mirada de la sexualidad donde schneeman se dibuja poco atractiva,  considera juegos simbólicos con la vulva que fueron muy rupturístas, me atrevería a decir que nunca antes una mujer había sido tan abierta para plantear el tema. Pocas veces antes una mujer estuvo “abierta de patas” en imágenes expuestas públicamente como lo realiza Schneemann. Ella ha propuesto una nueva contemplación del cuerpo femenino,  donde  no se abandona lo erótico del cuerpo sino que lo reinventa. Otra artista pionera que trabaja con el cuerpo y que construye un nueva forma de apreciar lo femenino es Hannah Wilke, quien realizaba performances, esculturas que eran registradas en fotografías, su cuerpo y su vagina fueron una forma de reivindicación que permitieron la unión entre lucha y arte. Se observa en sus trabajos que quería romper con la noción femenina de la belleza, su cuerpo desnudo despertaba la mirada ansiosa de la sexualidad, pero sus intervenciones en el cuerpo registraban un cuerpo que estaba propenso a sufrir heridas y cicatrices. Su importancia radica según Chadwick[4] que “formó parte del primer grupo de mujeres que representaron su feminismo en sus propios cuerpos de modo tal que se establecieron conexiones entre su práctica y el arte corporal de los artistas varones”
La última de estas tres artistas feministas que tomaron el cuerpo como una forma de reivindicar lo humillado  y estereotipado del cuerpo femenino, es Bárbara Kruger la que tiene como punto de partida de su obra, el cómo los medios de comunicación utilizan el cuerpo de forma estereotipada para transmitir un mensaje, que construye una realidad donde se norman roles fijos de cada sexo y se acepta la violencia diaria que constantemente es recreada por el lenguaje y las imágenes.
Desde distintos puntos de vistas estas tres artistas logran la unión del arte y la lucha a través del cuerpo construyendo un cuerpo femenino que no pierde justamente, la feminidad, sino que destaca su esencia más pura a través de mostrar las masturbaciones, las sensaciones orgásmicas, trasgredir lo estereotipado de  lo femenino hasta llegar a lo abyecto de lo femenino, es decir a intimidar para que de esta forma se conozca la más pura esencia de lo femenino.

Conclusión

Estamos acostumbrados a trabajar con lo imaginativo, lo fantasioso y no con la dura realidad y menos que esta se encuentre expuesta a través del cuerpo, cuando ocurre es traumático, considero que el arte abyecto se encuentra en una frontera que es resguardada por una delgada línea que en cualquier momento puede traspasar lo sublime y en otro momento lo agrasivo y traumático. La Intuición del artista es conquistar esta delgada línea donde se logre exponer la comida/residuos (oral), desechos corporales (anal), y signos de la diferencia sexual (genital) de tal forma que se permita la aceptación de lo sublime.
A través de la pretensión histórica de lucha de lo femenino destaco como la mujer a través del arte pretende apoderarse del cuerpo seleccionando tres artistas que sentaron el tema, considero que en su quehacer artístico las mujeres permiten ver claramente lo traumático y lo abyecto, esta conclusión también es reconocida, Julia Kristeva refiriéndose Lacan, a “un encuentro traumático con la realidad que se resiste a lo simbólico” y kristeva, a lo abyecto como “una condición que altera la relación sujeto-objeto…como aquello que afecta a la fragilidad de nuestras fronteras…”  Guasch, se refiere al trauma como : “…una recuperación del surrealismo, por la vuelta al psicoanálisis y una subjetividad unida al concepto de individuo psicológico…”
Considero que el arte abyecto nos permite a las mujeres construir una apropiación del cuerpo de forma imaginativa, liberadora sublime, ya que siendo el cuerpo femenino, frágil por naturaleza, se revela, mediante este arte, en contra de su misma naturaleza, construyendo, de esta forma un discurso transgresor,  liberador y creador.

Catherine Sepúlveda Cáceres


Bibliografía
Chadwick, William: Mujer, arte y sociedad. 2000, Barcelona, Destino.

Guasch, Ana María, El arte último del siglo xx del posminimalismo a lo multicultural, Madrid 2002 alianza Forma.
Julia Kristeva, Poderes de la perversión, primera edición en español 1988, catálogos editora.

Jordi Massó Castillo, del arte abyecto al arte de la comunidad, universidad complutense de Madrid

Marga Van Mechelen, El arte abyecto, Traducido por Hilia Moreira, revista al tema del hombre
relacion@chasque.apc.org






[1] Guasch, Ana María, El arte último del siglo xx del posminimalismo a lo multicultural, Madrid 2002 alianza Forma. pp. 94, 499
[2] Julia Kristeva, Poderes de la perversión, primera edición en español 1988,catalogos editora.
[3] Centrado en lo fálico
[4] Chadwick, William: Mujer, arte y sociedad. 2000, Barcelona, Destino.pp 367

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