El cuerpo humano en el arte
En el arte, la representación del
cuerpo humano ha tenido grandes momentos; pero sin duda uno de los momentos
clave, es la representación en forma perfecta de la figura humana, la
sublimación de esta, llevada a cabo por el Arte Griego Clásico.
En la Prehistoria la figura
humana era representada por medio de dibujos que muestran líneas sintéticas, en
donde era posible distinguir la fisonomía del cuerpo, aunque se aprecia una
desproporción y simplicidad en el trazo.
El Arte Romano Clásico muestra
cuerpos en acción de movimiento, en fiestas y acontecimientos sociales con la
finalidad de ritos religiosos. Años más tarde durante el auge del
Cristianismo la representación del
cuerpo es simplemente mostrada como una figura rígida y achatada para eliminar
cualquier tipo de distractor a quien
observara la imagen.
Unas de las épocas más
relevantes, desde mi punto de vista, es la del Renacimiento, ya que en ella, el
cuerpo fue representado desde la realidad y la sublimación del mismo, retomando
la importancia del ser humano y dejando de lado a dios como elemento central de
las imágenes, es en este período, cuando la representación del cuerpo humano
adquiere una real importancia, en la
creación artística.
La deformación del cuerpo en el
arte como una herramienta creativa
La deformación de la figura
humana se utiliza como un recurso estético.
Se hace uso, de y a partir de la distorsión de la figura corporal, desde
mi punto de vista con la finalidad de resaltar, crear o puntualizar una parte
del cuerpo y así representar lo que el artista desea transmitir al espectador.
En mi caso como artista Visual,
mis trabajos pretenden proyectar que el cuerpo es plástico; es decir
modificable ya sea de forma externa o interna, conformando el fundamento de la
identidad y de los proyectos de vida de cada persona. Bajo este Mirada, construyo mis creaciones plásticas las que me
permiten reinventar el cuerpo y romper con los cánones establecidos,
permitiéndome buscar incesantemente la re-creación de los modos de descomponer
y/o deformar el cuerpo humano para volver a presentarlo nuevamente
interpretado. En mi opinión, esto se contrapone a la realidad publicitaria del
cuerpo, ya que esta, consiste en
desarraigar al cuerpo de lo natural, anular, borrar arrugas, el paso del
tiempo, las manchas, las reservas de grasas, los efectos de la gravedad en la
cara, las piernas, cuello, etc.
La mirada publicitaria del cuerpo
construye una estética que se encuentra respaldada en todo aquello que
elimina las huellas de la naturaleza, las huellas naturales del cuerpo, lo
replantea con otros elementos, como el vestuario; vestidos, calzado, joyas y
peinados; lo que, creo, plantea un patrón estético irreal. Un hombre deportivo,
una mujer delgada y sin mucha visión de la construcción de una familia.
Las figuras desproporcionadas
llenas de color que se pueden observar en mis creaciones pretenden concebir un pequeño mundo en cada espectador, presentando una
perspectiva del cuerpo diferente ya no como una realidad exterior y estética o
un cuerpo vacío, sino que permitiendo que cada espectador sienta que el cuerpo
es una batalla donde intervienen muchos intereses económicos, sociales,
sexuales y familiares, pero que perciban, a su vez, que cada ser humano debe
dejar un espacio a otra forma de entender nuestro cuerpo, con voluntad, para
dejar de ser espectadores, y de esa forma construir una visión del cuerpo como el sostén de nuestra
conciencia.

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