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viernes, 5 de julio de 2013

El cuerpo como sostén de nuestra conciencia



El cuerpo humano en el arte

En el arte, la representación del cuerpo humano ha tenido grandes momentos; pero sin duda uno de los momentos clave, es la representación en forma perfecta de la figura humana, la sublimación de esta, llevada a cabo por el Arte Griego Clásico.
En la Prehistoria la figura humana era representada por medio de dibujos que muestran líneas sintéticas, en donde era posible distinguir la fisonomía del cuerpo, aunque se aprecia una desproporción y simplicidad en el trazo.
El Arte Romano Clásico muestra cuerpos en acción de movimiento, en fiestas y acontecimientos sociales con la finalidad de ritos religiosos. Años más tarde durante el auge del Cristianismo  la representación del cuerpo es simplemente mostrada como una figura rígida y achatada para eliminar cualquier  tipo de distractor a quien observara la imagen.
Unas de las épocas más relevantes, desde mi punto de vista, es la del Renacimiento, ya que en ella, el cuerpo fue representado desde la realidad y la sublimación del mismo, retomando la importancia del ser humano y dejando de lado a dios como elemento central de las imágenes, es en este período, cuando la representación del cuerpo humano adquiere una  real importancia, en la creación artística.

La deformación del cuerpo en el arte como una herramienta creativa

La deformación de la figura humana se utiliza como un recurso estético.  Se hace uso, de y a partir de la distorsión de la figura corporal, desde mi punto de vista con la finalidad de resaltar, crear o puntualizar una parte del cuerpo y así representar lo que el artista desea transmitir al espectador.
En mi caso como artista Visual, mis trabajos pretenden proyectar que el cuerpo es plástico; es decir modificable ya sea de forma externa o interna, conformando el fundamento de la identidad y de los proyectos de vida de cada persona. Bajo este Mirada,  construyo mis creaciones plásticas las que me permiten reinventar el cuerpo y romper con los cánones establecidos, permitiéndome buscar incesantemente la re-creación de los modos de descomponer y/o deformar el cuerpo humano para volver a presentarlo nuevamente interpretado. En mi opinión, esto se contrapone a la realidad publicitaria del cuerpo, ya que esta,  consiste en desarraigar al cuerpo de lo natural, anular, borrar arrugas, el paso del tiempo, las manchas, las reservas de grasas, los efectos de la gravedad en la cara, las piernas,  cuello, etc.
La mirada publicitaria del cuerpo construye  una estética que  se encuentra respaldada en todo aquello que elimina las huellas de la naturaleza, las huellas naturales del cuerpo, lo replantea con otros elementos, como el vestuario; vestidos, calzado, joyas y peinados; lo que, creo, plantea un patrón estético irreal. Un hombre deportivo, una mujer delgada y sin mucha visión de la construcción de una familia.

Las figuras desproporcionadas llenas de color que se pueden observar en mis creaciones  pretenden concebir un pequeño  mundo en cada espectador, presentando una perspectiva del cuerpo diferente ya no como una realidad exterior y estética o un cuerpo vacío, sino que permitiendo que cada espectador sienta que el cuerpo es una batalla donde intervienen muchos intereses económicos, sociales, sexuales y familiares, pero que perciban, a su vez, que cada ser humano debe dejar un espacio a otra forma de entender nuestro cuerpo, con voluntad, para dejar de ser espectadores, y de esa forma construir una  visión del cuerpo como el sostén de nuestra conciencia.

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