En este breve artículo tomaremos
como base teórica a dos autores, que abordan el tema del Arteterapia de manera
significativa. La primera es M. Klein que se destaca en su trabajo con el juego simbólico y el segundo Winnicot por sus aportaciones sobre el espacio potencial
y el objeto transcional; a partir de las investigaciones de estos expertos
analizaré el aporte del Arteterapia en la educación.
En la actualidad el sistema
educativo se ha centrado en la educación cognitiva dejando de lado el
desarrollo de las emociones y los afectos, lo que queda en evidencia en la
aplicación de referentes teóricos educativos, como la psicología cognitiva y las
teorías del desarrollo cognitivo, situación que ha llevado a la educación a
construir herramientas que abordan solo un aspecto del desarrollo del ser
humano. En parte, es por ello que se produce la concepción desafortunada de la
educación artística. Tristemente se toma como un pasatiempo o, lo que es peor,
como pérdida de tiempo en la formación de los niños y niñas. Este contexto
ha permitido y le ha quitado validez y ha restado importancia al
verdadero aporte que es el Arte en la educación. El arte permite la formación
integral de las personas, desarrolla el poder comunicativo de los individuos
con su entorno.
Como profesional de la Educación
me interesa analizar el arte como experiencia y proceso, lo cual implica
también visualizar el arte como comunicación, como una disciplina que ayuda
a relacionarse con el mundo. El punto
central de mi observación, es la dificultad para el acceso a los aprendizajes
que la institución educativa ofrece, a todos los niños y niñas teniendo en cuenta su diversidad, entiendo
que este supuesto no se está cumpliendo. A mi parecer en ocasiones, estas
dificultades en el aula tienen mucho que ver con la manera que poseen los
estudiantes para relacionarse con el mundo y con los otros. En este punto, es importante resaltar la
importancia del arte como un vehículo valioso de comunicación y expresión, para
que estos niños y niñas que presentan dificultades para adaptarse a este
sistema educativo, puedan acceder al aprendizaje. El ofrecer otras
posibilidades de expresión a estos estudiantes también nos permite a nosotros
poder comprenderles y, por ende propender un aprendizaje y una formación más integral.
El arte es fundamental en el
desarrollo de las personas y por esta razón debe estar y tener una importancia
acorde, en la educación. Dissanayaque, en 1988 le atribuye al arte ocho
funciones que confirman su aporte en la escuela:
· “Refleja o hace de caja de resonancia del mundo natural del que forma parte.
· Es terapéutico. Ya
que la creación nos produce bienestar en
tanto que “liberamos” de alguna manera nuestros conflictos interiores y les
damos significado a través de la obra producida.
· Posibilita la experiencia natural directa. En
tanto que nos facilita la toma de contacto con cosas de carácter trascendental
o sensual que pasaríamos por alto dentro de nuestra “rutina” diaria.
· Entrena nuestra percepción de la realidad. En
muchas culturas se considera que el arte prepara de alguna manera para las
vicisitudes de la vida al ejercitarnos a través de imágenes que nos muestran el
mundo y la vida.
· Ayuda a ordenar el
mundo.
· Puede ejercer una deshabituación. En
el sentido de que las reacciones que el arte provoca en nosotros pueden ser
desconocidas o inusuales hasta el momento por nuestra propia experiencia.
· Ofrece una sensación
de sentido o trascendencia o intensidad a la vida.
· Es un medio de
comunión y de comunicación. El arte nos pone en
contacto con los otros, lo cual contribuye a la
convivencia y la solidaridad”. [1]
Este soporte que el arte
proporciona al sistema educativo proporciona a su vez herramientas, que
permiten llevar a cabo una educación integral en la escuela. Estas herramientas
nos ayudan a realizar tareas, tanto de aprendizaje del mundo interno, como del
mundo social inmediato de niñas y niños.
El Arteterapia, por su
parte, puede ayudar a desarrollar y valorar las relaciones interpersonales, el
bienestar personal, la autoestima, la comunicación, y el auto-conocimiento.
Todo esto debe ocurrir dentro de un marco seguro para la reflexión, dentro de
un espacio de escucha y diálogo propicio para la libre expresión; sin juicios
ni críticas. Es en este espacio en donde se pueden dejar fluir las emociones;
asumir responsabilidades, potenciar la creatividad, y convertirnos en seres
únicos e irrepetibles.
En base a estas
observaciones se puede decir, que esta disciplina terapéutica que emplea al
arte, contribuye a tomar y formar conciencia. El Arteterapia, como su propio nombre lo indica, es una terapia
fundamentada en la utilización del arte, con la intención de acercar los
sentimientos inconscientes a un nivel de conciencia para poder explorarlos. A
través de las imágenes y del juego simbólico se puede expresar una gran
variedad de situaciones emocionales. En ocasiones los escolares tienen
fantasías de cosas que jamás sucedieron en verdad. Sin embargo, para ellos son
muy reales y a menudo las guardan dentro de sí, lo que a veces lleva a que su
comportamiento no sea totalmente comprendido.
Si damos por
aceptadas las premisas mencionadas más arriba, podremos valorar correctamente
la creación de espacios suficientemente seguros, donde se pueda acceder a la
creación de imágenes espontáneas que, nacidas del inconsciente, pueden contener
los conflictos, actuando de esta manera no sólo como material para ser
analizado, sino que también, como un comunicante de emociones que muchas veces
no logran ser bien manejadas, y es a partir de este proceso creativo donde
quedan al descubierto los conflictos de cada persona, produciéndose espontáneamente el proceso curativo.
Como mencioné al
comienzo, los dos autores seleccionados para este trabajo; M. Klein y D. Winnicott,
fundamentan la necesidad de incluir la mirada terapéutica del arte en la
adquisición de conciencia de los
escolares. Klein fue una de las primeras
estudiosas del tema que contempló y aceptó el juego como posible material y
técnica en el psicoanálisis de niños y niñas. Ella proyectaba que “a través del
juego simbólico se pueden expresar una gran variedad de situaciones
emocionales: por ejemplo, situaciones de frustración y rechazo; celos, placer,
amor, odio, ansiedad, sentimientos de culpa, etc. De la misma forma, a través
de la terapia, se manifiestan la repetición de experiencias reales y detalles
de la vida de todos los días, frecuentemente entretejidos con las fantasías”[2].
Otra mirada relevante
a esta disciplina es la de Winnicott, quien
plantea que "El juego es por sí mismo una terapia. Cuando niñas y niños
juegan, tiene que haber personas responsables cerca, sin que ello quiera decir
que tengan que intervenir en el juego. Cuando el juego no es posible, la labor
del terapeuta se orienta a llevar al paciente, de un estado en que no puede
jugar a uno en que le es posible hacerlo”[3]. Estos dos enfoques
permitieron, desde mi punto de vista el inicio de una mirada más reflexiva del
uso pedagógico del arte, y que ayuda a desarrollar la capacidad de hacer
consciente lo inconsciente.
Para muchos de quienes
trabajamos en el ámbito educativo, resulta claro que los grandes conflictos de
los docentes no responden tanto a la variabilidad de las capacidades intelectuales
de los escolares, si no que al flujo de las necesidades emocionales de los
alumnos. A partir de ello es posible reflexionar sobre el cambio del paradigma
de la educación, como indica en 1995 Hargreaves; la institución escolar, como
parte fundamental del sistema educativo,
mantuvo inmutable su estructura modernista, frente a un entorno
sociológico posmoderno.
Al mismo
tiempo, el Arteterapia tiene mucho que ver con el juego; componente esencial
del aprendizaje infantil, por lo que no resulta nada imprudente o ilógico
proponer aunar ambas potencialidades, juego y arte, en el ámbito educativo para
desarrollar una educación completa y motivadora para los niños y las niñas. La
inclusión del Arteterapia en la escuela, construye una escuela para todos. La escuela debe convertirse en
un escenario en que niños y niñas sean capaces de construir su propio aprendizaje al mismo tiempo que
construyen su propia identidad: un sujeto que se conoce y se cuestiona, es
capaz de adaptarse a su medio, pero de manera crítica.
En conclusión permitir
el desarrollo y la autorrealización de una persona, colabora de manera
significativa y decidora en la obtención de seres sanos, y ese, debería ser el
objetivo primordial de la educación.
Catherine Sepúlveda Cáceres
Bibliografía
Klein, Melanie. Obras
completas. La técnica psicoanalítica del juego: su historia y
significado. Paidós. Buenos
Aires 1965.
Winnicot t, D.
W. Realidad y juego. Gedisa editorial. Barcelona 2002.
DISSANAYAKE,
E. ¿Para qué sirve el arte? Seattle. Universidad de Washington Press. 1988


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