ARCHIVO

ARCHIVO

viernes, 12 de julio de 2013

Arteterapia y Educación, una forma de crear conciencia


En este breve artículo tomaremos como base teórica a dos autores, que abordan el tema del Arteterapia de manera significativa. La primera es M. Klein que se destaca en su  trabajo con el juego simbólico  y el segundo Winnicot  por sus aportaciones sobre el espacio potencial y el objeto transcional; a partir de las investigaciones de estos expertos analizaré el aporte del Arteterapia en la educación.

En la actualidad el sistema educativo se ha centrado en la educación cognitiva dejando de lado el desarrollo de las emociones y los afectos, lo que queda en evidencia en la aplicación de referentes teóricos educativos, como la psicología cognitiva y las teorías del desarrollo cognitivo, situación que ha llevado a la educación a construir herramientas que abordan solo un aspecto del desarrollo del ser humano. En parte, es por ello que se produce la concepción desafortunada de la educación artística. Tristemente se toma como un pasatiempo o, lo que es peor, como pérdida de tiempo en la formación de los niños y niñas.  Este contexto  ha permitido y le ha quitado validez y ha restado importancia al verdadero aporte que es el Arte en la educación. El arte permite la formación integral de las personas, desarrolla el poder comunicativo de los individuos con su entorno.

Como profesional de la Educación me interesa analizar el arte como experiencia y proceso, lo cual implica también visualizar el arte como comunicación, como una disciplina que ayuda a  relacionarse con el mundo. El punto central de mi observación, es la dificultad para el acceso a los aprendizajes que la institución educativa ofrece, a todos los niños y niñas  teniendo en cuenta su diversidad, entiendo que este supuesto no se está cumpliendo. A mi parecer en ocasiones, estas dificultades en el aula tienen mucho que ver con la manera que poseen los estudiantes para relacionarse con el mundo y con los otros.  En este punto, es importante resaltar la importancia del arte como un vehículo valioso de comunicación y expresión, para que estos niños y niñas que presentan dificultades para adaptarse a este sistema educativo, puedan acceder al aprendizaje. El ofrecer otras posibilidades de expresión a estos estudiantes también nos permite a nosotros poder comprenderles y, por ende propender  un aprendizaje y una formación más integral.

El arte es fundamental en el desarrollo de las personas y por esta razón debe estar y tener una importancia acorde, en la educación. Dissanayaque, en 1988 le atribuye al arte ocho funciones que confirman su aporte en la escuela:
·       “Refleja o hace de caja de resonancia del mundo natural del que forma parte.
·       Es terapéutico. Ya que la creación nos produce bienestar en tanto que “liberamos” de alguna manera nuestros conflictos interiores y les damos significado a través de la obra producida.
·        Posibilita la experiencia natural directa. En tanto que nos facilita la toma de contacto con cosas de carácter trascendental o sensual que pasaríamos por alto dentro de nuestra “rutina” diaria.
·        Entrena nuestra percepción de la realidad. En muchas culturas se considera que el arte prepara de alguna manera para las vicisitudes de la vida al ejercitarnos a través de imágenes que nos muestran el mundo y la vida.
·       Ayuda a ordenar el mundo.
· Puede ejercer una deshabituación. En el sentido de que las reacciones que el arte provoca en nosotros pueden ser desconocidas o inusuales hasta el momento por nuestra propia experiencia.
·       Ofrece una sensación de sentido o trascendencia o intensidad a la vida.
·       Es un medio de comunión y de comunicación. El arte nos pone en contacto con los otros, lo cual contribuye a la convivencia y la solidaridad”. [1]
Este soporte que el arte proporciona al sistema educativo proporciona a su vez herramientas, que permiten llevar a cabo una educación integral en la escuela. Estas herramientas nos ayudan a realizar tareas, tanto de aprendizaje del mundo interno, como del mundo social inmediato de niñas y niños.

El Arteterapia, por su parte, puede ayudar a desarrollar y valorar las relaciones interpersonales, el bienestar personal, la autoestima, la comunicación, y el auto-conocimiento. Todo esto debe ocurrir dentro de un marco seguro para la reflexión, dentro de un espacio de escucha y diálogo propicio para la libre expresión; sin juicios ni críticas. Es en este espacio en donde se pueden dejar fluir las emociones; asumir responsabilidades, potenciar la creatividad, y convertirnos en seres únicos e irrepetibles.

En 1980 Schelling planteaba que “si bien la filosofía alcanza niveles muy elevados de conocimiento, lo hace en algunos ámbitos del ser humano. El arte, en cambio, alcanza a la persona en su totalidad y la acerca a las dimensiones más altas de entendimiento. Por este motivo se explica la enorme diversidad y eternidad de la expresión artística”.

En base a estas observaciones se puede decir, que esta disciplina terapéutica que emplea al arte, contribuye a tomar y formar conciencia. El Arteterapia, como  su propio nombre lo indica, es una terapia fundamentada en la utilización del arte, con la intención de acercar los sentimientos inconscientes a un nivel de conciencia para poder explorarlos. A través de las imágenes y del juego simbólico se puede expresar una gran variedad de situaciones emocionales. En ocasiones los escolares tienen fantasías de cosas que jamás sucedieron en verdad. Sin embargo, para ellos son muy reales y a menudo las guardan dentro de sí, lo que a veces lleva a que su comportamiento no sea totalmente comprendido.

Si damos por aceptadas las premisas mencionadas más arriba, podremos valorar correctamente la creación de espacios suficientemente seguros, donde se pueda acceder a la creación de imágenes espontáneas que, nacidas del inconsciente, pueden contener los conflictos, actuando de esta manera no sólo como material para ser analizado, sino que también, como un comunicante de emociones que muchas veces no logran ser bien manejadas, y es a partir de este proceso creativo donde quedan al descubierto los conflictos de cada persona, produciéndose  espontáneamente el proceso curativo.

Como mencioné al comienzo, los dos autores seleccionados para este trabajo; M. Klein y D. Winnicott, fundamentan la necesidad de incluir la mirada terapéutica del arte en la adquisición de conciencia  de los escolares.  Klein fue una de las primeras estudiosas del tema que contempló y aceptó el juego como posible material y técnica en el psicoanálisis de niños y niñas. Ella proyectaba que “a través del juego simbólico se pueden expresar una gran variedad de situaciones emocionales: por ejemplo, situaciones de frustración y rechazo; celos, placer, amor, odio, ansiedad, sentimientos de culpa, etc. De la misma forma, a través de la terapia, se manifiestan la repetición de experiencias reales y detalles de la vida de todos los días, frecuentemente entretejidos con las fantasías”[2].

Otra mirada relevante a esta disciplina es la de  Winnicott, quien plantea que "El juego es por sí mismo una terapia. Cuando niñas y niños juegan, tiene que haber personas responsables cerca, sin que ello quiera decir que tengan que intervenir en el juego. Cuando el juego no es posible, la labor del terapeuta se orienta a llevar al paciente, de un estado en que no puede jugar a uno en que le es posible hacerlo”[3]. Estos dos enfoques permitieron, desde mi punto de vista el inicio de una mirada más reflexiva del uso pedagógico del arte, y que ayuda a desarrollar la capacidad de hacer consciente lo inconsciente.

Para muchos de quienes trabajamos en el ámbito educativo, resulta claro que los grandes conflictos de los docentes no responden tanto a la variabilidad de las capacidades intelectuales de los escolares, si no que al flujo de las necesidades emocionales de los alumnos. A partir de ello es posible reflexionar sobre el cambio del paradigma de la educación, como indica en 1995 Hargreaves; la institución escolar, como parte fundamental del sistema educativo,  mantuvo inmutable su estructura modernista, frente a un entorno sociológico posmoderno.

Al mismo tiempo, el Arteterapia tiene mucho que ver con el juego; componente esencial del aprendizaje infantil, por lo que no resulta nada imprudente o ilógico proponer aunar ambas potencialidades, juego y arte, en el ámbito educativo para desarrollar una educación completa y motivadora para los niños y las niñas. La inclusión del Arteterapia en la escuela, construye una escuela para todos. La escuela debe convertirse en un escenario en que niños y niñas sean capaces de construir  su propio aprendizaje al mismo tiempo que construyen su propia identidad: un sujeto que se conoce y se cuestiona, es capaz de adaptarse a su medio, pero de manera crítica.

En conclusión permitir el desarrollo y la autorrealización de una persona, colabora de manera significativa y decidora en la obtención de seres sanos, y ese, debería ser el objetivo primordial de la educación.

Catherine Sepúlveda Cáceres



Bibliografía

Klein, Melanie. Obras completas. La técnica psicoanalítica del juego: su historia y
significado. Paidós. Buenos Aires 1965.

Winnicot t, D. W. Realidad y juego. Gedisa editorial. Barcelona 2002.

DISSANAYAKE, E.  ¿Para qué sirve el arte? Seattle. Universidad de Washington Press. 1988





[1] DISSANAYAKE, E. (1988). ¿Para qué sirve el arte? Seattle. Universidad de Washington Press.

[2] Klein, Melanie. Obras completas. La técnica psicoanalítica del juego: su historia y
significado. Paidós. Buenos Aires 1965.

[3] Winnicot t, D. W. Realidad y juego. Gedisa editorial. Barcelona 2002.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario